Creo que fue la primera vez que probé la iluminación en estudio cuando realmente me enamoré de la fotografía. En aquel momento era la luz de retrato más sencilla y básica, pero me dejó fascinada. ¡De repente podía crear imágenes parecidas a las que veía en las revistas! Por entonces tenía diecinueve años, trabajaba en una tienda de cámaras y empecé a pasar todo mi tiempo libre en el viejo estudio del sótano.
Siempre me había encantado hacer fotos, pero hasta entonces se trataba más de documentar lo que veía; después pasó a ser tomar una idea para una imagen y crearla. A medida que aprendía más sobre el arte de la iluminación, podía jugar con ángulos y posiciones y dar a mi modelo caracteres completamente distintos solo en función de la luz, ¡y era divertidísimo! También aprendí la enorme diferencia que puede marcar mover la luz apenas un par de centímetros. Especialmente en un rostro. Era como pintar con pinceles y colores diferentes, y cuanto más aprendía, más looks distintos podía crear. Ahora llevo más de quince años trabajando como fotógrafa a tiempo completo, pero sigo disfrutando jugando y experimentando con la luz, y sigo aprendiendo cosas nuevas todo el tiempo.
Para mis retratos de moda, me encanta trabajar con estilismos creativos y divertidos, y me vuelven loca los colores intensos y vibrantes. Para hacer que destaquen aún más, suelo añadir algo de luz de color, ya sea en el fondo o como un bonito borde de luz. Para esta sesión en directo en un workshop a principios de este año, había creado un look hecho completamente con el mismo papel de fondo que usamos en la sesión. Lo que quería mostrar era lo fácil que es conseguir imágenes con un estilo y un carácter distintos a partir del mismo estilismo si solo haces pequeños cambios en la luz. El cambio de set up entre estas cuatro imágenes llevó menos de un minuto cada vez. En las cuatro imágenes lo mantuve todo muy simple y utilicé solo una luz sobre la modelo y una o dos luces de color en el fondo.
El primer set up es una iluminación de retrato clásica sobre la modelo. Una softbox pequeña en el Elinchrom FIVE desde el lado izquierdo de cámara y una pantalla reflectora en el lado derecho de cámara para controlar las sombras. El fondo está iluminado con dos Elinchrom THREE. Uno con un gel rosa y otro con un gel azul. Al colocarlos a ambos lados del fondo, consigo una bonita transición de rosa a azul, con un precioso púrpura en el centro. Para evitar que la luz de color rebotara sobre la modelo, trabajé con una distancia de unos dos metros y medio entre ella y el fondo.
Para mi segundo set up, moví la softbox y la pantalla para crear una luz clamshell, con la softbox centrada en alto frente a ella y la pantalla debajo. Esto me da una luz simétrica con sombras muy bonitas que esculpen bajo los pómulos, el mentón y a ambos lados de la nariz. ¡Tan bonito! Para el fondo utilicé un Elinchrom THREE con un gel rosa y lo coloqué directamente detrás de ella para conseguir un color más profundo y un bonito viñeteado.
Para ser aún más creativa en mis dos últimos set ups, cambié la softbox por un optical snoot. Eso me dio la posibilidad de trabajar con una silueta negra e iluminar solo una parte concreta de mi modelo. Para la tercera imagen elegí iluminar todo el rostro para crear algo que parecía un poco como un traje de superheroína. Qué guay, ¿verdad?
En esta quería que el fondo fuera más claro, más vibrante, y decidí trabajar con rosa y rojo para combinarlo con su maquillaje. Para que la luz del fondo fuera más uniforme, las alejé un poco más y las coloqué en ángulo para que además crearan un pequeño borde de luz sobre la modelo.
Para la última imagen hice un encuadre más cerrado para llevar toda la atención a su ojo. Hice el fondo más oscuro y más frío cambiando el gel rojo por uno azul y bajando la potencia. Para conseguir algunos bonitos reflejos de color en las zonas oscuras, la coloqué más cerca del fondo para permitir que parte de la luz de color del fondo se filtrara sobre ella.
¡Me encanta cómo estos pequeños reflejos en su rostro realzan su expresión feroz y aportan tanto a la imagen!
En total, tardé menos de diez minutos en crear estas cuatro imágenes y, aunque me habría gustado dedicar más tiempo a probar distintas poses y ángulos, fue genial que cambiar el set up fuera tan rápido y sencillo. Mi filosofía siempre ha sido que, cuanto mejor es el equipo con el que trabajo en mis retratos, menos tiempo necesito dedicar a la parte técnica, y eso significa que puedo dedicar más tiempo a dirigir y a crear una buena conexión con mi modelo, algo que en fotografía de retrato es fundamental.
En resumen, la iluminación creativa no tiene por qué ser complicada. Conocer tus luces te da una oportunidad enorme para crear imágenes que destaquen. No siempre hace falta un montón de equipo y es una parte del proceso de creación de imágenes increíblemente divertida y creativa. Pequeños cambios pueden hacer que una imagen pase de ser suave y romántica a intensa y dramática.