Lo primero que me llamó la atención fue lo sólida que era esta herramienta. Recuerdo pensar lo resistentes que eran estas softboxes. La Litemotiv ocupa muy poco espacio una vez plegada, pero se vuelve enorme al abrirla. Realmente enorme. Al principio incluso impresiona un poco, y uno empieza a preguntarse cómo va a montar todo eso. Pero al final, una vez que entiendes la lógica del montaje y las distintas piezas codificadas por color, todo resulta rápido y sencillo. El montaje acaba siendo tan simple que dejas de pensar en ello, y además puedes trabajar con confianza sin preocuparte por romper nada. Es resistente y portátil a la vez, el equilibrio perfecto.
Para esta sesión necesitábamos iluminar a una chica que bajaba por una escalera, en una toma bastante angular. Eso significaba que necesitábamos mucha luz, y mi elección por defecto podría haber sido la Rotalux Octa de 175 cm. Sin embargo, el problema es que ilumina un área muy amplia: es suave, pero también amplia, demasiado amplia.
Necesitaba una luz suave que pudiera colocar con precisión. Una luz más intensa, por ejemplo un beauty dish, tampoco habría funcionado, porque no quería dar demasiada sensación de luz solar. Así que mi reto era combinar una luz suave con una dirección clara, y la Litemotiv me permitió hacer exactamente eso.
La ventaja es que, gracias a su tamaño, puedes colocarla más lejos del sujeto y aun así mantener toda su eficacia. De hecho, cuando alejas lo suficiente cualquier softbox, muchas acaban pareciéndose entre sí y cualquier fuente de luz se convierte en “luz natural”. Aquí, la diferencia es que la proyección de sombras con la Litemotiv es suave y al mismo tiempo potente. Además, cuando retiras el difusor frontal pero mantienes el difusor interno, puedes alargar la longitud de las sombras.
La idea era fotografiar a Cenicienta con una luz al estilo de Annie Leibovitz. Lo importante era que la imagen transmitiera que estaba tomada de noche y que teníamos que congelar a la modelo en movimiento. Para lograrlo necesitábamos duraciones de flash cortas combinadas con un tiempo de reciclaje superrápido, para poder capturar tantas tomas como fuera posible mientras ella bajaba.
Por eso utilicé el ELC Pro HD, que es ideal para este tipo de entorno de trabajo. El tiempo de reciclaje es impresionante y, gracias a su corta duración de flash, pude congelar la escena exactamente como quería.
Sin duda, la profundidad y el tamaño. Tener una fuente de luz así de grande es fantástico, y siempre es esencial mantener el equilibrio entre luz suave y luz dura. En ese sentido, la Litemotiv destaca de verdad. Es como estar en Londres cuando el cielo está nublado pero, de alguna manera, el sol sigue brillando a través de él. Para mí, ese es el tipo de luz más bello de todos: tiene fuerza sin resultar excesiva.
Sorprendentemente, no hace falta una unidad de flash demasiado potente ni siquiera para la Litemotiv 190, porque la concentración y la difusión de la luz funcionan extraordinariamente bien. Otra gran diferencia es el soporte, que sencillamente es impresionante. Lo digo en serio, porque el principal punto débil de todas estas softboxes de gran tamaño es la unión entre el trípode y el flash. Ahí es donde suelen aparecer las debilidades: a veces la unidad se desliza poco a poco hacia abajo por su propio peso. Eso no ocurre con la Litemotiv. El centro de gravedad está tan bien resuelto que resulta muy fácil moverla hacia arriba o hacia abajo, pero una vez bloqueada, no se mueve ni un centímetro. Transmite una verdadera sensación de solidez y eficacia, y el sistema de montaje codificado por colores es un pequeño detalle que funciona perfectamente.
Absolutamente. Al montar esta softbox, notas de inmediato la calidad del tejido. De hecho, es lo primero que percibes. Mi primera impresión fue que, una vez montada, tendría que quedarse en el estudio, pero en realidad no es así en absoluto: puedo llevarla fácilmente a una localización exterior sin preocuparme por volver a montarla, y ese es uno de los detalles que más valoro. Guardada apenas ocupa espacio, el tejido se pliega increíblemente bien y no presenta arrugas al desplegarlo. Se podría decir que siempre parece recién planchada. En cuanto a potencia de luz, se nota que este tejido ofrece más rendimiento que el de Rotalux, lo que demuestra una vez más la importancia del material.
Depende de las preferencias de cada fotógrafo, pero en mi caso es una combinación de varias cosas: el difusor interno con el círculo central desmontable para evitar puntos calientes, el tamaño para una gran cobertura de luz, la luz suave pero con contraste y, por último, el soporte, extremadamente funcional y robusto. Simplemente me encanta esta luz.